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VERACRUZ

VERACRUZ Y SU MUSICA

INTRODUCCION | GASTRONOMIA Y TRAJE REGIONAL | VERACRUZ Y SU MUSICA | FIESTAS Y TRADICIONES

Son Jarocho
 
 

Genero lírico de gran raigambre española, cuya formación se logró a través de los siglos XVII y XVIII; es un género musical propio de la mitad del sur del Estado, producto original de la región tropical pródiga en frutos naturales y culturales. Tierra en donde han convergido muchos pueblos desde tiempos remotos: indígenas de diversas denominaciones, españoles, portugueses, italianos, negros de regiones apartadas del África, franceses, criollos, mismos que han enriquecido y aportado diversas características a este baile.

En el rico crisol cultural de la tierra jarocha, se desarrolló un son de cualidades únicas, un son bonito, alegre, de ricos matices musicales, que invita a los danzantes a zapatear en tarimas (antiguamente llevaba en su interior guías de cascabeles y platillos metálicos) construidas para eso, variable de tamaño; junto a la que se reúnen músicos, cantadores, trovadores, bailadores y espectadores. Una de sus características más sobresalientes, consiste en que tanto en el baile, como en el canto debe privar la improvisación.

Ejecución e interpretación de la música y el canto: Inicia con un trozo instrumental, sigue el canto con diversas formas estróficas y de simple copla, alternando muchas veces con estribillos (coros) y con la parte instrumental en la cual se bailan y ejecutan mudanzas o se zapatea y se realiza floreo, escobillado, trenzados y combinaciones. En medio del acto suelen intercalar los ejecutantes exclamaciones familiares a los diversos oficios de los vaqueros.

Instrumentos jarochos:

El grupo de músicos que toca el son jarocho varía por regiones, en el puerto de Veracruz y zonas adyacentes se acompaña con un arpa, jaranas y violín, en la zona del Papaloapan privan las jaranas y guitarras de son o requintos; hacia los Tuxtlas es usual la jarana pequeña o mosquito y requintos de doble cuerda que igual se puntean o rasguñean; en la zona del istmo las jaranas suelen ser de caja grande y brazo corto, de sonido muy agudo y las guitarras graves. Con el tiempo los músicos han agregado ocasionalmente un pandero, el güiro, la armónica, la quijada de burro, etc.

Son Huasteco o Huapango

Su nombre proviene del náhuatl cuauhpanco; kuahuitl; leño madera, pan, en, sobre, ko, adverbio de lugar. Huepango; huepantli (vepantli), viga grande, devastada y sin labrar; ko, en; en donde están las vigas sin labrar. Se puede decir que el huapango es un baile sobre tarimas. La tarima se acostumbra actualmente solo en algunos municipios de la sierra totonaca para el huapango arribeño o abalonado. Es una fiesta o celebración popular, música o sones peculiares y baile en tarima acompañado de cantos populares; surge a partir de la colonia y es ejecutado por el pueblo implantándole el sello propio característico de cada región. Es la música tradicional de la Huasteca, una de las siete zonas en que se divide geográficamente el estado, baile mestizo de mas reciente creación en comparación con las danzas indígenas.

Hay quien dice que la Huasteca presenta influencia africana, que posteriormente se fusionó con la española y la indígena, dando lugar a un estilo propio y regional. El Huapango surgió de bailes y trovas populares españolas, se volvió expresión propia en los sectores mestizos y aún en los indígenas. A diferencia de los bailes indígenas el huapango es pagano, es decir, no ceremonial. No es un baile de exhibición propiamente sino de participación colectiva.

Ejecución e interpretación de la música y el canto

Además de su variedad de pasos e interpretaciones, cuenta con una armonía musical propia para cada son. Existen cuatro sones que se bailan tradicionalmente desde muchas generaciones atrás. Su secuencia de pasos y estilo coreográfico han quedado marcados desde su resurgimiento en 1910 hasta la actualidad; estos sones son El Caimán, El Caballito, La Presumida y la Huasanga, dos más actuales son el Querreque y El Taconcito. Dentro de estos sones se encuentran todos los bailables existentes en el Huapango Huasteco Veracruzano.

En cuanto al baile, cuando los músicos se encuentran trovando, los bailadores siempre realizan un paso de descanso, al cual se le denomina valseado o alisado. Dominada la agilidad con los pies se puede realizar una serie de cambios o remates sincopados a los que se le denomina adornos. La postura de los bailadores es erguida, el caballero siempre con el sombrero en la mano, que indica el respeto que le merece su bailadora, y sólo lo utiliza para invitarla a bailar. La dama alegremente ataviada recoge sus enaguas elevándolas a una posición que no va más allá de la altura de sus hombros. Situados uno frente al otro esperan la introducción del violín para bailar. Los huapangos huastecos bailables son ejecutados con tres trovas únicamente; por esta razón en algunas huapangueadas los bailadores les señalan a los músicos el número de versos que desean bailar.

En el ritmo del huapango existen variedad de estilos en cuanto a su ejecución en las diferentes zonas. Lo cantan dos personas: la primera, que es la que inicia y va a realizar la trova completa, repitiendo la primera parte como si fuera una cuarteta; y la segunda que es la que le contesta o bien repite esa parte de la trova que es la misma en igual forma. Al terminar el contestados continúa el trovador para finalizar el verso. Los huapangos que se interpretan musicalmente para trovar, están compuestos de cuatro o más coplas, dependiendo del número de cantadores que están presentes en la ocasión, o bien para narrar alguna anécdota, o versos a la Huasteca, o algún personaje político o social. Los huapangos tradicionales en los que se ejecuta el baile son siempre tres versos, pudiendo a veces aparecer de dos, dependiendo de la energía de los bailadores.

Instrumentos huapangueros

Entre los instrumentos españoles asimilados por nuestra cultura y específicamente en la zona huasteca, están el rabel (especie de violín con tres encortaduras) y la antigua guitarra española, que se transformó en la jarana huasteca. Para interpretar la música Huasteca, en la actualidad se usan tres instrumentos principalmente: el violín, la jarana huasteca y la guitarra quinta doble o huapanguera.


 

EL DANZÓN

Sobre el año 1791 se gestó en Haití una revolución de esclavos de los centros azucareros contra los mayorales y patrones franceses que los explotaban y vejaban. Muchos de éstos emigraron hacia Cuba, entrando por la provincia de Oriente y llevaron consigo idioma, costumbres y manifestaciones artísticas.

Una de ellas la contradanza (country dance) inglesa -adoptada en Francia en el siglo XVII con el mismo nombre, y modificada después en <<cuadrilla>>- se hizo presente en Cuba junto con el minuet, el rigodón, los lanceros y otros bailes del mismo origen que por cierto, no eran fácilmente asimilables en la práctica popular, pues se hacía necesario contratar maestros especializados para la enseñanza y ensayos previos a la fecha en que estos bailes se ejecutaran, naturalmente con acompañamiento de orquesta de cuerdas con flauta travesera, al estilo francés.

Su origen cubano

Con el paso del tiempo, y casi un siglo después, la contradanza arraigó definitivamente en Cuba, aunque ya con características locales.
Y se atribuye a don Manuel Saumeill él haber conformado la contradanza cubana a través de una de sus más deliciosas composiciones en ese género: <<Los ojos de Pepa>>.

En 1879, un célebre músico de Matanzas, Miguel Flayde, con los elementos de la contradanza cubana en boga, dio forma definida a lo que bautizó como danzón, escribiendo el primero bajo el título de <<Las alturas de Simpson>>, con referencia a un barrio (Simpson) de su ciudad natal.

Para entonces, la orquesta fue adquiriendo también su propio carácter local, con mayor tendencia hacia lo popular, integrándose con piano, cuatro violines, una flauta, un contrabajo, un timbalito y un guayo (güiro), independientemente de la charanga que también se denominó Danzonera Típica Cubana, integrada con clarinete, trompeta, trombón, bombardino, dos timbales y güiro, a la que muy pronto se incorporaron los violines y el contrabajo.

La estructura musical del danzón es una especie de rondó que se desarrolla bajo el esquema AB-AC-AD-AF, es decir, (A) introducción que después se torna en escribillo, (B) desarrollo del primer tema, (A) estribillo, (C) desarrollo del segundo tema, (A) estribillo, (D) ocasionalmente, desarrollo del tercer tema, (A) estribillo, poco acelerado al final que resuelve en (F) <<montuno>> final, ligeramente más vivo. Como en los temas B, C y D pueden acomodarse las melodías de canciones populares de cualquier nacionalidad, trozos de ópera o de piezas muy conocidas, el danzón adquiere una gran versatilidad que le permite ser fácil y francamente aceptado en diferentes ámbitos.

Es un baile cadencioso, sencillo pero elegante en sus pasos, y tiene como característica muy particular el que, de acuerdo con el medio ambiente donde se practica, y por su prolongado desarrollo musical, durante cada estribillo después del primer tema, descansan los bailadores abanicándose la cara la mujer, secándose con el pañuelo el sudor de la frente el hombre, galanteando entrambos mientras tanto.

Se conoce la simpática descripción, muy gráfica por cierto que hace un anónimo bailador al decir que <<... para bailar, el hombre debe colocar el brazo izquierdo en escuadra lateral sosteniendo la mano derecha de su compañera, y luego, apoyar su propio meñique derecho extendido sobre la cuarta vértebra (de abajo p'arriba) de su pareja>>.

Resultaría casi imposible cuantificar los danzones cubanos que han destacado dentro y fuera de ese país, sin embargo, es <<Almendra>>, de Abelardo Validez el más conocido y gustado. Y es curioso señalar que habiendo sido Cuba la cuna del danzón, en los últimos tiempos tiende a desaparecer, pues se interpreta muy esporádicamente.

Entre los conjuntos musicales cubanos que en nuestros días tocan el danzón con mayor propiedad, sobresalen la Orquesta Aragón y la Orquesta de Rodrigo Pratts.

El danzón en México

En los primeros años del presente siglo, el danzón llegó a México por Veracruz y la península de Yucatán, junto con una maravillosa inmigración de cubanos que salieron de su país precisamente por las convulsiones políticas resultantes de su reciente independencia de España, la intervención de los Estados Unidos de América y la instauración poco afortunada de su primer régimen constitucional.

La música popular de las costas del Golfo de México -particularmente la de Veracruz- muy pronto se vio enriquecida con el danzón, y no fueron pocos los compositores, músicos y bailadores que se asimilaron a tan agradable género tropical, mismo que arraigo definitivamente conservando los elementos originales de estructura y ritmo -con su típico <<cinquillo>> pero adquiriendo, a su vez, características locales.

La danzonera aumento paulatinamente su dotación instrumental incorporando, en la sección de maderas: saxofones altos, saxofones tenores y, en forma muy destacada, el saxofón barítono, sin menoscabo de emplear, ocasionalmente, el sax soprano; en los metales, se aumenta el número de trompetas y trombones y se sustituye el bombardino por el fingle, actualmente en desuso. Persisten violines y el contrabajo, asimismo, las percusiones básicas de los timbales y el güiro que se complementan de ordinario con claves.

Hasta la fecha, en el puerto de Veracruz goza de gran fama el barrio de <<La Guaca>>, sobre la intersección de las calles de Manuel Doblado y 1° de Mayo, donde los jarochos bailan el danzón con mayor propiedad, hasta en la vía pública durante el Carnaval, y de continuo, en el aledaño -y no menos famoso- salón de fiestas del Sindicato de Estibadores, sin menoscabo de las exhibiciones semanales que hacen los bailadores en la Plaza de las Armas acompañados por la Banda Muncipal de Música.

Pero siguiendo la trayectoria del danzón hacia el interior del país, luego de haber arraigado sólidamente en las costas del Golfo, cabe señalar que el 20 de abril de 1920 se inaugura en la capital - en el edificio de la antigua panadería de <<Los Gallos>> acondicionando ex profeso- sobre la calle Pensador Mexicano, lo que sería el templo del baile popular y el palacio de la música tropical por antonomasia... el tradicional y legendario Salón México -entre las 7 de la noche y el amanecer del día siguiente- de preferencia por animosa clientela populachera auténtica de <<rompe y rasga>>, que imprimió al sitio un vibrante y peculiar ambiente muy recordado hasta ahora por quienes tuvieron oportunidad de conocerlo y en dónde, se mantuvo en lugar preponderante.

Son innumerables los acontecimientos, anécdotas y leyendas surgidas en el ámbito de este salón, y bien podría hacerse una compilación sería por cuanto a su contribución en el folclore urbano. Amador Pérez Torres <<Dimas>>, compositor oaxaqueño del clásico danzón <<Nereidas>> y reconocido director, retirado, de bandas de música y danzoneras (por muchos años, precisamente en el Salón México), narra <<.... había concursos de tango, de danzón, de paso-doble y hasta de vals clásico>> <<...Ventura Miranda era el rey, el campeón del danzón. Las mujeres consideran un gran honor que las tomara por pareja. Y en las Navidades, se organizaba una auténtica posada, con María y José seleccionados entre los clientes habituales, quienes llegaban en burro con un niño rubio alquilado en el vecindario del 2 de Abril y Pensador Mexicano>>.

Algunos parroquianos presénciales informan que <<...delimitaban la categoría y condición de la clientela, tres espaciosos salones que eran conocidos, respectivamente, como <<del sebo>>, <<de la manteca>> y <<de la mantequilla>> este último -por supuesto-, era el de mayor alcurnia dentro de la tónica general del lugar...>> Y ha pasado al dominio público, aunque <<Dimas>> asegura que era pura vacilada, el texto del irónico letrero -colocado seguramente en el salón <<del sebo>>, que advertía: <<Se suplica abstenerse de arrojar colillas encendidas en el piso, para evitar que las señoritas se quemen los pies>>.

Al principio de los sesenta, el Salón México cerro por incosteabilidad ante una disposición gubernamental de la ciudad que restringía el horario para los centros de baile. Sin embargo, en nuestros días, son varios los salones que funcionan -con el horario del reglamento manteniendo relativamente la tradición, muy concurridos pero sin la inolvidable característica, única del México, que en su momento, fue centro de atracción y curiosidad de propios y extraños, visitado con frecuencia por personajes famosos del medio artístico, político, deportivo y de la alta sociedad.

En 1936, el célebre compositor neoyorquino Aarón Coplan tomó el nombre de este salón de baile e inspirado en su singular ambiente, escribió una de sus más deliciosas y conocidas obras, precisamente <<Salón México>> aunque, curiosamente, no utilizó el tema musical relacionado con el danzón y sí el tema de una canción popular del Siglo XIX <<El mosquito>>.

Son numerosos los directores de danzoneras y orquestas, compositores, arreglistas y ejecutantes del género, los que han adquirido fama y prestigio gracias a los salones populares de baile capitalinos y que, en una u otra forma, han participado en el auge del danzón mexicano, cuya ejecución también se escucha con frecuencia en bandas de música, marimbas, mariachis y otros grupos no necesariamente tropicales. Pueden mencionarse sobresalientes con riesgo de omitir injusta pero involuntariamente a algunos, entre los de origen cubano: Consejo Valiente <<Acerina>>, Mariano Mercerón y Arturo Núñez. Y asimismo entre los mexicanos ocupan relevante lugar: Fajardo, el yucateco José Gamboa Cevallos, el chiapaneco Rafael de Paz, Carlos Campos con su muy particular estilo; Everardo y Juan Córdoba, Agustín Pasos, Marciano Pacheco, José Bojórquez, Macario Luna y tantos más cuya relación resultaría, a la vez que difícil de completar, extraordinariamente amplia.